Sofía, su homónima la sabiduría, es un placer cautivante, una figura emblemática que ha acompañado al hombre desde el origen de los tiempos, las grandes musas, sus eternas acompañantes, sus damas de honor que la siguen por doquiera que vaya.
Su increíble belleza cautiva al mundo, hombres y mujeres por igual, mismos que se arrojan a sus pies, en un intento de conquista, la gran mayoría de ellos no toman en cuenta la dificultad que esto significa, suponen tener los argumentos necesarios para atarla a ellos, pero su intento resulta en un fracaso, mismo que los lleva a la ira y al desprecio de la misma.

Aquellos que han tenido fortuna en su conquista y han dormido a su lado, han sido de cierta forma bendecidos y de otra condenados, su belleza resulta una cárcel de la que se imposibilita escapar, los ata de tal forma que continuara a su lado por el resto de sus días, es una conexión hacia la eternidad.

Esa eternidad a la que siempre mira la sabiduría con un gesto de desprecio, porque sabe que es la única capaz de arrebatarles a sus amoríos, esos amoríos que son como el tiempo mismo, entre más avanza, más grande resulta la pasión de la aventura, esa aventura que comienza con los más leves e inocentes coqueteos, porque no existe hombre que no tenga temor al rechazo.

Es por eso que todos los intentos de conquista se hacen de forma cautelosa, porque no hay peor rechazo que aquel que hace el más grande de los amores, ese amor que nunca se olvidará a pesar del abandonó.
Hay aquellos que intentan poseerla por completo, pero ella es consciente de su inmensa belleza y del eterno deseo que le provoca a los hombres, es por eso que jamás se entregará por completo, y hay de aquel que le reproche su falta de entrega porque el será el que sufrirá el peor abandonó.

Su belleza es sólo comparable a la perfección, y por eso es que cautiva tanto y tan rápido, es inevitable no enamorarse de tan increíble figura, una figura que nos atrapa, que nos mantiene en vilo durante las eternas madrugadas, y hace que la vida a su lado se nos vaya en un suspiro.
Muchos dirán que ha sido mujer de bastantes, pero la realidad es que solo ha logrado acompañar a pocos hasta el final de sus días, la gran mayoría la abandonan siguiendo a sus hermanas, la creencia, una figura igual hermosa pero sin escrúpulos, la avaricia un ser despampanante pero completamente vacío, y otros por completo se pierden en los brazos de la pereza, una figura de una belleza menor, pero que ella si termina por entregarse por completo.
Así pues la sabiduría es esa increíble belleza que se nos hace presente en una forma increíblemente seductora, la que ha cautivado a los grandes genios que han logrado encontrarse a su lado, la figura más hermosa que los ojos del alma puedan percibir, esa mujer hermosa que no se entrega a todos los hombres, pero que cuida de aquellos que le profesan su amor para la eternidad.