Desde siempre se ha supuesto al progreso como un avance lineal de un punto a otro, pero con una intencionalidad hacia la mejoría.
El progreso es un concepto el cual ha acompañado a la humanidad a través de tiempo, en el se vierte una concepción simbólica como en pocos conceptos, el mismo se ha llegado a interpretar como la única opción viable para la humanidad, todo esto en el entendido de que es el tránsito de un punto A a un punto B, pero el punto A es un lugar peor que el punto B, es por eso que el punto B es un lugar mucho mas deseable.
Este malentendido comenzó a desarrollarse posteriormente al surgimiento del idealismo alemán, principalmente la teoría kantiana del avance de la humanidad hacia a un futuro mejor, es decir, aparentemente la historia tenía una intencionalidad de hacer avanzar a los seres humanos a una complitud, esto sin duda fue el resultado de un análisis hecho desde una perspectiva bastante ceñida al estilo de vida del propio Kant, un personaje de gran renombre y grandes puestos, está misma intencionalidad señalada por Kant continuaría durante todo el desarrollo del idealismo alemán, e incluso posteriormente en autores como el propio Marx, estas visiones han sido de cierta forma mal llamadas progresistas.
Entonces para entender de una mejor manera el término progreso, debemos revisar su propio desarrollo, el término sin duda tiene una significación de un avance, pero dicho avance no tiene que realmente ser considerado de algo peor a algo mejor, eso sería cargar el concepto de una intencionalidad que no le compete, el término significa avance pero únicamente en forma de movimiento, un movimiento no determinado, incluso el mismo puede no ser tomado de forma lineal, el progresar no significa de ir de un punto A a un punto B por la mejor ruta posible, sino que, significa ir del punto A al punto B únicamente, así pues, de esta forma logramos liberar al concepto de esta carga simbólica que se le género posteriormente al desarrollo del idealismo como una idea más emparejada al término «Desarrollo», puesto que, este término si se encuentra más cercano a lo que se le ha denominado progreso.
Uno de los más grandes defensores de esta postura es Walter Benjamin, el mismo vio lo complejo que resultaba el suponer que la historia tuviera dicha intencionalidad, ya que podemos observar en grandes periodos de la humanidad este progreso como se le comprende comúnmente no resulta así, de esto Benjamin logró traducir que el progreso no es un elemento que nos lleve necesariamente a mejorar, sino que, el progreso solo significa un avance incontrolable de un punto a otro, pero sin ninguna intencionalidad, únicamente la del arrastre de un pasado hacia un presente, incluso el propio Benjamin no hacía incapié en el futuro, puesto que lo consideraba por completo algo incierto, entonces el progreso debía ser considerado un avance del pasado al presente, sin considerar en absoluto el futuro, puesto que es una zona por completo obscura, de la cual no tenemos la mínima idea de lo que significa.
Así pues resulta absolutamente necesario comprender los conceptos sin cargarlos de una simbología, puesto que, como el propio Benjamin lo mencionaba, dentro de esa carga simbólica se aparejaban condiciones de divinidad a los conceptos, y de propia intencionalidad, pero los conceptos no pueden tener dicha característica, ya que los mismos solo son un apoyo en la relación del sujeto con su medio, es decir, la relación del hombre con el mundo, los únicos que verdaderamente pueden tener una intencionalidad son los sujetos que actúan sobre este mundo, e incluso esto para Benjamin era un efecto contradictorio, puesto que, cuando colocamos la intencionalidad por encima del verdadero significado, ya no se conoce el objeto, sino lo que el sujeto quiere conocer, y eso no es el objeto.
Entonces el verdadero significado de progreso no puede tener tintes de intencionalidad alguna para poder comprender realmente a lo que nos referimos, por lo que deberíamos definirlo como un avance, o entendido de otra forma y aún mucha más clara, el progreso significa un movimiento, un desplazamiento de un sujeto, un colectivo, una sociedad, de un pasado, de un momento x, a un presente, un momento y, sin realmente considerar lo que sucederá posteriormente, puesto un vez llegado el momento y, dicho momento ya se transforma en pasado y ahora tocará avanzar nuevamente o progresar ahora hacia el momento z, ademas que dicho movimiento no puede estar determinado de ninguna forma, porque nuevamente sería cargarlo de una intencionalidad que no está contenida en el concepto, sino que es la carga que el propio sujeto le otorga al mismo.
Entonces ¿Por qué digo que el progreso se ha malentendido? Precisamente porque incluso en nuestros días se le ha cargado de una simbología y una intencionalidad que no le son propias al concepto, y bajo esa consideración existen otros muchos conceptos, mismos que se encuentran cargados de cuestiones que no le son propias al concepto, sino que, son puestas ahí por el sujeto que utiliza dicho concepto, así pues creo importante realizar un análisis de esta serie de conceptos mismos que continúan por no entenderse del todo, fuera de la carga simbólica o intencional que el sujeto les impone, esto lleva a una inmensa cantidad de malentendidos, puesto que la conceptualización termina por convertirse en una cuestión increíblemente subjetiva, y los análisis popuestos se hacen desde una visión equivocada, brindando una mayor importancia a la intencionalidad y a la cuestión simbólica, que realmente al análisis conceptual.
Para concluir solo queda agregar una última consideración, la capacidad del lenguaje se traduce en la propia capacidad de los hablantes para reproducirlo de la forma más fiel posible, así que tenemos que darnos a la tarea de desarrollar un análisis conceptual, mismo que nos ayude en gran medida a clarificar y desarrollar un mejor manejo del lenguaje, esto a su vez evitará una gran cantidad de conflictos, ya que las cargas subjetivas de los conceptos son las principales responsables de los malentendidos lingüísticos.