Lucifer contraataca.

En esta ocasión hablaremos de la cuestión de la libertad y la diferencia con el albedrío.

– Bienvenido nuevamente señor Lucifer a este que ya ha convertido en su espacio para informarnos de estas cuestiones, y ayudarnos a ver desde su perspectiva estos conceptos que resultan tan complejos en la mayoría de ocasiones para nosotros.

– Para nada, gracias a ustedes por permitirme pasar este breve instante con ustedes, no me gusta ser repetitivo, pero en realidad eso de ser eterno resulta aburrido, para ustedes es chistoso, su tiempo es tan corto por eso lo tienen que aprovechar al máximo, pero para mí, ya no sé qué más hacer, creo que no por nada se me culpa de ser el responsable de los juegos de azar y de los vicios, cuando ustedes están sin nada que hacer se ponen creativos, igual yo, y por eso me puse inventivo e hice unos cuantos juegos que después legue a la humanidad, pero eso fue para que pudieran aprovechar su tiempo de otra forma, aunque en ocasiones me arrepiento, quizá desde un principio hubiese sido mucho mejor que hablara directamente con ustedes e intentarles explicar lo que sucede a su alrededor, pero quizá no hubiese sido una buena idea, antes era el personaje más terrible de la historia, el traidor de mi padre, el insolente, un reverendo bueno para nada, quizá entonces fue mucho mejor así, bueno ya me estoy desviando bastante de la temática que les venía a presentar, aquí mi tiempo no es ilimitado y siempre lo olvido así que lo haremos valer, de lo que les hablaré en esta ocasión más en profundidad es de la libertad y la diferencia que existe con el libre albedrío, ya en la intervención pasada recorrí someramente lo que es la libertad ¿lo recuerda camarada?

– Un poco, aunque a decir verdad si hubo bastantes cosas que no quedaron claras en definitiva, entre ellas la cuestión de que para poder comprender la libertad habria que ser infinitos, me gustaría ampliar un poco más ese punto.

– Claro será un placer que reflexionemos juntos sobre esto, pensemos un poco lo siguiente, podemos suponer la libertad de cierta forma, la podemos colocar en términos de la conciencia, pero si vamos más allá, y pensamos en profundidad podemos preguntarnos lo siguiente ¿la conciencia es libre? es decir ¿aquello que nos hace ser quienes somos es un efecto de la libertad? Entendido de esta forma claro está que no, la libertad sería todo lo contrario, ser libre en realidad sería eliminar toda restricción desde el accionar, hasta las restricciones temporales y espaciales, es decir, la no existencia, eso que escapa por completo de la razón, de la conciencia, incluso la propia libertad es libre de si misma, cuando un concepto se define deja en definitiva de ser libre, algo curioso pasa entonces, si lo que tiene conciencia y existencia no puede ser libre ¿Entonces por qué nos cuestionamos acerca de la libertad? Al igual que ya lo revisamos con el concepto de la justicia, hay cosas que trascienden al sujeto, es decir, que se encuentran mucho más allá de el, pero eso que trasciende no es algo que esté alejado del sujeto, sino que es algo que avanza a su lado, pero el sujeto es incapaz de sondearlo por completo, por lo que lo mejor que puede hacer es únicamente observarle.

– Vaya ya veo, aunque no me está quedando aún completamente claro, podría ejemplificar para lograr una mejor comprensión.

– Lo intentaré, solo que en esta cuestión resulta un poco difícil hacer ejemplificaciones que permitan una mejor comprensión, pensemos de esta forma, tanto ustedes como yo constamos de distintos elementos, logramos ir comprendiendo algunos de ellos, pero otros en definitiva nos resultan incomprensibles, es como si algo no nos dejara llegar a la base de ellos, en definitiva todos estos elementos difícilmente tienen un correlato en la realidad, los ejemplos más claros: la libertad, la justicia, la vida, el valor, todos estos elementos están en nuestra conciencia, podemos pensarlos, pero de pensar a comprender o entender hay una distancia inmensa, pero de todas formas están ahí, de hecho es más sencillo definirlos por su elemento contrario, todos y cada uno de estos elementos no pertenecen a la esfera de la conciencia, sino de la voluntad, es decir, podemos más o menos visualizarlos al momento de ver una acción libre, o un acto de justicia, al igual que sus contrarios, suponemos que algo no es libre cuando está encerrado en contra de su voluntad, o que algo es injusto cuando no se cumple la voluntad, es por eso que es mucho más sencillo entender dichos conceptos desde la voluntad y no tanto de la conciencia, recuerdan que en las primeras intervenciones hablábamos de la voluntad, ese elemento que mi padre pone en todos y cada uno de nosotros, eso que algunos creyentes han tenido a bien llamar el soplo divino, bueno pues esa voluntad es eso indeterminado que entra dentro de ustedes, seres determinados, finitos y existentes, por lo tanto ese par de elementos en nosotros hace una mezcla bastante extraña, y sumada a la comprensión de la temporalidad nos deja completamente desprotegidos ante el inmenso campo de la indeterminación de la voluntad.

– Queda un poco más claro, recuerdo que en la ocasión pasada hablaba que la libertad solo puede ser comprendida desde el aspecto de lo infinito, y eso infinito dentro de lo propio finito es la voluntad ¿No es así?

– No podría haberlo dicho de una mejor forma, por lo tanto entonces todos esos elementos indefinibles que no sean en otros términos que los de la acción o de la voluntad son aspectos de lo infinito, elementos que acompañan a lo finito, pero que al ser su contrario no puede entrar en el, porque entonces eso los definiría y esto traería un caos, por lo tanto, la búsqueda de estas definiciones siempre será un elemento meramente poético antes que productivo, para ustedes lo productivo es todo aquello elemento definible en términos cuantificables, mismos a los cuales se les puede asignar un valor, por lo tanto, aquellos que dedican sus vidas a la búsqueda de estas definiciones están perdiendo valor monetario, pero están ganando un valor agregado, porque están forzando a su voluntad, y este esfuerzo de la voluntad hace que se inflame y de aquí está adquiere un valor incalculable no en términos humanos, sino en términos de trascendencia, recuerdan en las primeras entregas en donde hablábamos del valor de la voluntad, esos seres que inflaman la misma trascenderán las barreras del tiempo finito, mientras aquellos que dediquen su tiempo a la definición del aspecto mundano pasarán a ser no más que otro más en la obra de mi padre.

– Comprendo, entonces estos que busquen de cierta forma definir los elementos indefinibles de la voluntad son aquellos que trascenderán, si entiendo bien entonces hablaríamos de los héroes, los poetas, los artistas, los hombres de disertaciones profundas ¿Esto es así señor Lucifer?

– Sin duda estimado colega, estos seres son capaces de hacer historia, ya que se les recuerda por sus aportes para con el resto de ustedes, haciendo que mediante la «Obra» que plasma la voluntad en el mundo puedan mantenerse vigente entre ustedes aún después de su partida, digamos que mi padre no los envío aquí para que unicamente existieran, su intención es que le demuestren a el que no se equivocó, acaso no es más orgulloso un padre del hijo que puede hacer obra, que de aquel que solo le pide al padre por ser mejor cada día, mi padre no les pide oraciones en su nombre, recuerden que es un tipo bastante excéntrico, sus pretensiones son divertirse a través de su persona, el ama a los genios, el mismo es un genio, el más loco de todos los genios, pero al final busca satisfacciones en su propia obra, y que mejor que está misma sea un efecto creativo, por ello decidió darles el albedrío, esa capacidad de decisión, la misma proviene de la voluntad, por ello solo aquellos que son dignos de inflamar su voluntad a través de la obra son aquellos que trascenderán los tiempos, al igual que mi padre y yo, la diferencia principal es que ustedes si se encuentran en la corriente del tiempo y nosotros estamos fuera de ella, por eso la comprendemos, pero no sufrimos sus consecuencias.

– Entiendo ahora ya con mayor claridad lo que proponía, entonces ¿resulta más valioso aquello que aparentemente no aporta en definitiva nada al mundo, que lo que aporta algo en términos prácticos?

– En términos prácticos es necesario que haya acciones, pero no hay que confundir la acción con la «Obra» la obra es la voluntad actuando, mientras que la acción es motivada por el movimiento mismo, a que me refiero con esto, las plantas requieren de mucho menos elementos para mantenerse porque su acción es menor, solo están sostenidas en la tierra, por lo cual les basta agua, algunos nutrientes que obtienen de la tierra y una fuente de luz abundante para mantenerse, el resto de los animales al tener una mayor movilidad requieren mayores nutrientes para poder sostenerse con vida, y por lo tanto emprenden acciones para ello, la acción por lo tanto es algo mecánico, la «Obra» difícilmente es mecánica ya que es la máxima expresión de la voluntad, un ejercicio por completo de una voluntad superior, no solo el sostenimiento de la vida por la vida misma, sino ese deseo por la trascendencia, por borrar la finitud de la temporalidad, un efecto del aspecto de divinidad que mi padre ha impreso en ustedes, pero que la gran mayoría de ustedes desea acallar, como ya se los había mencionado, no existen ni cielo ni infierno, lo único que tienen es el tiempo sobre la creación, misma que ustedes deben buscar sumarle valor, pero que en realidad la mayoría de ustedes en los últimos tiempos se han dedicado a restarle valía a la obra de nuestro padre, es como si esta época fuera la adolescencia de la humanidad entera, esa época rebelde en la cual siempre se reniega del progenitor, porque son incapaces de entender los alcances de dicha obra.

– Parece ser que una vez más atina al punto señor Lucifer, pero el tiempo se nos ha agotado, me encantaría continuar con la temática de la adolescencia de la humanidad en la próxima oportunidad que pueda acompañarnos, y así profundizar mucho más en la situación que se vive actualmente en el mundo.

– Será un completo placer como siempre, nos vemos entonces en la próxima ocasión.