Había una vez un lugar llamado Tenochtitlán, tierra que habitaba el pueblo mexica, en ciertas regiones árida, y en otras un paraíso lleno de vida, por esto el pueblo mexica gozaba de lo mejor de ambos lados, tanto de lo difícil como de lo simple.
Este lugar era gobernado por personajes conocidos como Tlatoani, seres enviados del cielo, y encarnados en hombres, descendientes de los propios dioses, pero con errores humanos, que los hacían vulnerables ante las críticas, ya que su poder divino había sido disminuido al transformarse en hombres mortales.
Durante los últimos periodos de gobierno de estos Tlatoanis se cometieron errores que los gobernados no soportaron más, y en especial uno de ellos, un hombre que decidió emprender el desafío en contra de los hombres bajados del cielo, suponiendose superior a ellos, un hombre desafiando a los enviados por los mismos dioses.
Sin duda esto no cayó bien en ninguno de esos seres divinos, quienes molestos, se impusieron ante aquel mortal, demostrando su fortaleza, ante el resto de los seguidores de aquel hombre desafiante.
Uno de esos días, los Tlatoanis cansados de los reclamos de los mortales decidieron unirse y trazar un plan para que los mortales se dieran cuenta de la verdad, por lo que, decidieron no enviar a ningún otro Tlatoani en contra de su enemigo mortal, permitiendo así que, este hombre tomara el control y asumiera una responsabilidad, hasta ese entonces reservada para seres divinos.
El plan de los Tlatoanis tenía una doble intención, por un lado apaciguar las demandas de los mortales en contra de sus equivocaciones, y por otro lado, el darles una lección de que el gobernar a Tenochtitlán es una labor que sólo podrán hacer ellos, los divinos.
Así pues, este hombre ascendió al último peldaño, muchos creyeron que por su entereza y perseverancia, otros por su terquedad, y otros más decidieron creer que realmente merecía el puesto, pero en realidad, solo fue un tremendo plan de aquellos quienes realmente tienen lo necesario para gobernar.
Este hombre ahora se encuentra a cargo del pueblo mexica, se encuentra realizando su mejor esfuerzo, pero no tiene esos poderes divinos, sus errores son en efecto, mucho más notorios que los de sus predecesores Tlatoanis, ha comenzado a perder las batallas ante los otros pueblos, principalmente el pueblo yankee, con un gobernante sin escrúpulos, que no conoce los límites, y obliga a pagarle un tributo de defensa de sus tierras a cambio de no tener que hacerle un tributo monetario.
El pueblo mexica se encuentra ahora mismo encerrado, los chamanes, maestros de las ciencias de la tierra y de los conocimientos astronómicos deben acudir al permiso del gran hombre Tlatoani para poder salir al mundo y ampliar sus conocimientos, los grandes maestros artesanos están desvalidos al no contar con el apoyo para continuar con su actividad artística, a los mensajeros que llevan las buenas nuevas de un lugar a otro se les acusa de calumniadores si no profesan los datos del gran gobernante, los grandes guerreros han sido obligados a entregar sus armas, y su labor ya no es combatir, sino persuadir.
La corte del hombre Tlatoani se ha rodeado de bufones, para el entretenimiento del emperador, y aquellos que se han atrevido a criticarle se les ha enviado al sacrificio, pero el pueblo está contento, ya que el gran hombre Tlatoani les envía pequeñas cantidades del botín que en primera instancia ellos pagan de tributo ante sus órdenes.
De esta forma han transcurrido las primeras eras de gobierno del gran hombre Tlatoani, demostrando así que el plan de los Tlatoanis divinos comienza a dar resultado, muy probablemente los hombres tendrán que rendirse nuevamente ante su poderío, o quizá permitan la perpetuidad de los gobiernos de los hombres Tlatoanis, solo el paso del tiempo proveerá la respuesta.
Espero como siempre la lectura haya sido de su agrado, en este caso, un pequeño cuento mediante las analogías de una teoría que hace tiempo se me ocurrió acerca de la victoria de AMLO, como siempre mi intención no es ofender sino abrir el espacio al diálogo permitiendo así, la unión de los distintos puntos de vista, cabe mencionar que los puntos que planteo aquí son los que me parecen los errores más graves que se han cometido en esta administración, no me deslindó de la responsabilidad de lo aquí escrito.