La mayéutica o el Ojeteismo socrático

Antes que nada al iniciar este texto me gustaría explicar de dónde nace el titulo del mismo, cuando me encontraba estudiando la licenciatura en filosofía, los primeros cursos versan en las introducciones a la filosofía, en dichos cursos pocos de nosotros tenemos alguna idea de lo que se viene, y poco o nada comprendemos de los grandes visiones filosóficas que han existido a lo largo de la historia.

Es así pues que un colega profirió estas palabras acerca de la mayéutica, definiéndola como un ojeteismo, para aquellos que no estén familiarizados con el término, la palabra ojete en México se usa para designar a una persona poco grata, o en última instancia una persona malagradecida.

Cuando el profesor escucho estas palabras su única reacción fue soltar una carcajada, y después comento, vaya que nunca había escuchado una descripción tan certera y simple sobre la persona de Sócrates, el resto solo enmudecimos a la espera de la explicación del profesor de porque se encontraba tan de acuerdo con la frase que el resto supusimos como un insulto ante la genialidad del ateniense.

El profesor comenzó una larga explicación, abriendo con esta frase «Cuando el maestro Sócrates hablaba el resto en la sala callaban» lo que más calaba de este gran personaje era su apropiación de la ignorancia, su frase ya célebre en filosofía y base para su entendimiento te deja con un mal sabor de boca ¿Cómo es que alguien que no sabe nada va a venir a enseñarnos algo?

La figura de Sócrates siempre imponía gran respeto a donde quiera que llegaba.

Los principales detractores de Sócrates eran aquellos que se les conocía como sofistas, los supuestos grandes maestros del areté, o de la virtud, a lo que Sócrates siempre replicaba que la virtud no es algo que se pueda enseñar, sino que, le es inherente al hombre mismo, por eso él menospreciaba que estos hombres hicieran negocio con algo que consideraba lo más valioso para el hombre.

Sin duda si el adjetivo Ojete hubiese existido en aquella época, hubiese sido empleado por todos y cada uno de los sofistas con los que Sócrates se cruzó, aquel viejo bonachón que no sabía nada en absoluto era capaz de dejar absortos a todos sus contrincantes no en el ring, sino en el diálogo. Sócrates buscaba el fin último de las cosas y no se contentaba con las descripciones que le proponían sus adversarios, su insistencia no conocía los límites, incluso en la gran mayoría de los diálogos que nos hace llegar Platón la discusión empezaba temprano y terminaba por las tardes, demostrando así el gran interés del ateniense por convertirse en una persona poca grata para sus interlocutores.

La grandeza que profesaban al inicio de la discusión/Contra la disminución al absurdo al que siempre los reducía el ateniense.

Así pues Sócrates pasaría a la historia como un hombre quien fue condenado injustamente, sus crímenes principales fueron aparentemente ser un viejo insoportable sin nada más que hacer que buscar que otras personas lo odiasen por su impertinencia y perseverancia, pero entonces ¿Qué fue lo que Sócrates aporto a la filosofía? ¿Cómo alguien que no sabe aporta a la actividad más importante a la humanidad?

La genialidad de Sócrates radica en algo que nunca antes se había implementado en la filosofía, por un lado, Sócrates fundamenta uno de los primeros sistemas completos de la filosofía, aunque la filosofía ya existía previo a Sócrates, ningún filósofo había pugnado por un sistema completo, la gran mayoría se enfocó en encontrar el principio primero de las cosas, esa era la principal labor de la filosofía, mismo que cambió con la llegada de Sócrates, puesto que, además de proponer el principio primero, además desarrollo un sistema ético, sino el más complejo, si uno de los primeros desde el apartado filosófico.

Otro aspecto dentro de la originalidad socrática es volver la filosofía un discurso, introducirla en la dialéctica con el resto del mundo, no sellandola en la caja de Pandora que es el discurso intrapersonal, así pues Sócrates permitió que otras personas entrarán al juego de pensar, aunque ciertamente nunca obligó a nadie a hacerle, si lo pareciera de esta forma, porque supo cómo lanzar sus dardos al ego de sus interlocutores, incitandolos a ganar la batalla del saber, contra un hombre ignorante.

La visión de Sócrates de la filosofía es sin duda única, el primero y quizá me equivoqué, pero me atrevería a decir el único filósofo en el que ha primado el diálogo, aunque su veracidad de encuentra en duda, y puede que solo sea un personaje en las ficciones de Platón, pero el sistema socrático significa la invitación a la filosofía misma, por este motivo, se le ha considerado uno de los grandes pilares en la historia de la filosofía.

El resto de la filosofía tiene de gran aliada a la lógica, los sistemas son un diálogo de un solo locutor, mientras que el socrático se nutre en el diálogo, las actividades humanas se nutren en la convivencia, y la filosofía no puede ser la excepción, es por eso que en mi escala filosófica, yo propondría a Sócrates en la cúspide, no solo por ser el primero en proponer un sistema filosófico completo, sino por ser aquel de lograr que la filosofía se abriera de un individuo y su relación con sus ideas, a ese mismo individuo y su relación con las ideas de otras personas, logrando así una filosofía con mayor sentido, puesto que, cuando una persona dialoga consigo misma, el sistema puede resultar aún con mayor porcentaje de fallo.

Sócrates.

Las opiniones expresadas en este texto son por completo mi responsabilidad, sé qué habrá discrepancias en las mismas, pero en ello mismo radica la filosofía, como el mismo Sócrates lo haría, mediante el diálogo y la búsqueda de una verdad, aunque sin duda la crítica más grande que le podemos hacer al ateniense es que siempre pugno por llevar a sus contrincantes a su zona de confort, siendo incapaz de reconocer los fallos de su sistema, pero lo que no podemos negar es el gran legado que permanece con nosotros, a través de su discípulo y quizá el responsable de la admiración o la abberracion que ahora le podemos tener a este personaje, un nombre obligado de estudio al momento que nos consagramos a la filosofía.

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