¿A qué uno puede acostumbrarse?

¿Qué es realmente a lo que uno puede acostumbrarse?

Para poder comprender mejor esto hay lo primero que tenemos que hacer es definir mucho mejor el concepto que tenemos acerca de esta palabra ¿Que significa realmente costumbre? el concepto se ha asumido como algo rutinario, algo que se hace siempre de igual forma, que no admite la modificación, pero ¿es realmente posible algo como esto? en lo particular creo que esto resulta por completo una imposibilidad, por lo tanto el término tendra que tener una mayor posibilidad de definirse de alguna otra manera, y esa definición será la siguiente, la costumbre es un concepto más cercano a lo que también conocemos como resignación y ¿a qué me refiero con esta consideración? enseguida manifestare los argumentos que me han llevado a dicha conclusión.
Todos los seres humanos nos encontramos en este plano de la realidad, en la cual estamos en un ir y venir constante, nos encontramos atados a una serie de elementos de los cuales no podemos soltarnos, puesto que, son las consideraciones naturales mismas las que nos llevan a ello, somos seres finitos en acto, pero potencialmente infinitos, es está misma consideración la que nos lleva a volvernos seres temerosos, y no temerarios, cuando menos en la gran mayoría de los casos, es por eso que nos aferramos a todo eso que conocemos, y todo aquello que signifique alguna modificación de todo aquello a lo que estamos acostumbrados nos resulta algo inconcebible en primera instancia, preferimos ese sentirnos seguros en la comodidad de aquello que ya hemos develado, y no ir en búsqueda de aquellos elementos que le brinden novedad a nuestra existencia.
Estos son los motivos por los que digo que la costumbre es más similar a un acto de la resignación, un acto de la razón protegiéndose a si misma de aquello que desconoce, por lo tanto la costumbre es ese efecto placebo que brinda una seguridad mediada por la razón, pero está seguridad es más bien de lo que debiéramos de temer, porque es ella la que nos ata en una especie de conformismo simplista, nos adiere a la estadística, y nos sume en última instancia en una mediocridad de la que todo el mundo goza en la medida de sus posibilidades.
Entonces trayendo de nuevo la pregunta inicial que proponíamos en este análisis ¿A qué podemos acostumbrarnos? La respuesta es a todo, a prácticamente cualquier cosa podemos acostumbrarnos, porque ya somos seres resignados, o dicho de otra forma ya somos seres acostumbrados, pero ¿acostumbrados a qué? acostumbrados a una falsa sensación de seguridad, misma que nos permite desarrollar una cantidad inimaginable de sistemas de convivencia, es verdad que para que pueda existir la propia sociedad la misma tiene que tener un sistema de costumbres, mismas que brinden a los sujetos la seguridad necesaria para entablar relaciones de cooperación con el otro individuo, es por demás sabido que aquellos individuos que comparten una serie de gustos y costumbres similares tendrán mas posibilidades de cooperar entre ellos, que aquellos que tienen gustos y costumbres distintas, es así pues, que no existe nada a lo que no podamos acostumbrarnos, puesto que la costumbre proviene de la propia individualidad del sujeto, y está enclavada en sus propias motivaciones y aspiraciones, es así que muchos de nosotros terminamos por resignarnos y eso nos lleva a acostumbrarnos a un cierto modo de ser de las cosas que transcurren a nuestro alrededor por esa falsa sensación de seguridad que brinda esa resignación.
Por lo tanto me parece prudente entonces modificar la pregunta inicial por la siguiente ¿a qué debemos acostumbrarnos? la partícula esencial que modifica la pregunta es el verbo, no es lo mismo poder a deber, el poder es un aspecto de la posibilidad restrictiva y limitante al apartado físico, mientras que el deber igual es un apartado de posibilidad pero dentro de la actividad del sujeto, es decir, se ha encuentra dentro del apartado de la reflexión del sujeto, para concebirlo de otra forma lo podríamos llamar dentro del espíritu vital del sujeto, sin centrarnos en un aspecto metafísico, sino en un aspecto de la voluntad, esa voluntad que permite al sujeto actuar y modificar su entorno, y no solo eso, ademas mediante está voluntad el sujeto puede modificarse a si mismo, entonces la respuesta a la pregunta de ¿a qué debemos acostumbrarnos? la respuesta ya no es tan simple, e incluso es contraintiuitiva, si continuamos considerando a la costumbre más similar a la resignación, puesto que entonces no deberíamos acostumbrarnos a nada, pero como ya lo dijimos las costumbres son las bases en las cuales reside el accionar social del sujeto, son esos elementos que permiten una estabilidad, de lo contrario sin esa estabilidad lo que existiría sería el caos, puesto que en ningún momento la realidad sería considerada estática, y todo se encontraria en un cambio eterno.
Existen ciertos elementos a los que si debemos acostumbrarnos, entre ellos se encuentran dos de los considero más importantes y que en nada eliminan el aspecto individual del sujeto, y son el lenguaje y lo valores, el primero sirve para sustentar todas las relaciones humanas, mientras que el segundo elemento sirve para ampliarlas en el ámbito del comportamiento, para mantener relaciones superiores entre seres de iguales características, por el contrario si hay ciertos elementos a los que no deberíamos acostumbrarnos porque coaccionan la individualidad del sujeto, y entre ellos se encuentran los elementos que tienen que ver con los gustos, y por otro lado también los elementos de la toma de decisiones, en estos aspectos si resulta mucho más complejo un deber ser de tal o cuál forma, puesto que es en estos aspectos donde el sujeto expresa su individualidad, puede que incluso en muchas ocasiones tengamos algún gusto similar con otra persona, pero no debemos acostumbrarnos a tener los gustos o a tomar las mismas decisiones que otras personas, porque de ser así, todo el aspecto individual del sujeto se resigna a una única forma de ser dictada por el orden que en ese momento impera en el mundo.
Es así pues que nos damos cuenta de que hay algunas cosas en las cuales si es necesario ceder ante el aspecto de individuo, todo por la necesidad que tenemos de estar junto a otros, pero esto no significa que debamos sacrificar todos los aspectos que nos distinguen como individuos, solo en aquellos que sean un verdadero catalizador social, entendiendo también que hay un efecto que no debemos pasar nunca por alto y es el de la tolerancia, este valor tan olvidado en nuestros días tiene que retomar protagonismo, puesto que, sin él, el destino de las relaciones sociales esta en grave riesgo, todo por eso aspecto totalizador de la resignación humana, y ese falsa sensación de seguridad que nos da acostumbrarnos a todo.
En nuestros días resulta entonces indispensable repensar los discursos, y no solo eso, sino redirigirlos hacia un nuevo orden, si realmente en nuestras pretensiones se encuentra un efecto de superación, tenemos que generar un verdadero debate, no solo desde el apartado crítico, sino desde la visión analítica propositiva, misma que nos lleve a generar una verdadera solución, y no solo un efecto momentáneo, debemos acostumbrarnos a ser humanos, y que es ser humano, ser humano es ser diferente.

Texto escrito por:

Ramón Guadalupe González Rocha.

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