El coronavirus en tiempos de neoliberalismo.

Resulta curioso pensar en lo siguiente ¿Que hubiera pasado si está extraña enfermedad hubiese llegado en otros tiempos? ¿Estaríamos pasando por lo mismo? ¿Hubiese generado las mismas consecuencias? La respuesta más clara es la siguiente «No»

Esta enfermedad lo tiene todo, así como nosotros, tiene un tránsito libre por el mundo, puesto que en estos tiempos es necesario que el mundo se mueva, no solo desde de afuera, sino desde adentro ¿A que me refiero con esto? El mundo actual tiene una visión global, un tránsito libre resulta necesario y esto ha llevado a la enfermedad a prácticamente pisar todos los territorios del mundo, el neoliberalismo le ha dado a las enfermedades otro sentido, un sentido de libertad, era claro que la enfermedad no se quedaría conforme conquistando un solo territorio, sino que se desplazaría, su punto de partida fue una nación clave en el fenómeno económico mundial, motivo por el cual su tránsito hacia el resto de continentes resultó tan simple.
Se habla bastante de la comparativa con enfermedades que se habían combatido ya en el pasado, entre los casos más sonados, el SARS también proveniente del gigante asiático, el Ébola surgido en África, la influenza la cual como mexicano me tocó vivir de cerca, pero ya nos encontramos bastante lejos de aquellos días, y las condiciones son por completo distintas, quizá el ejemplo más próximo del que si podríamos tener alguna lección es el SARS ya que se desarrolló en la misma área geográfica, pero en una época distinta, el boom tecnológico recién comenzaba, la información ya corría rápidamente, pero no con la misma velocidad que ahora, la situación global ya permitía un tránsito libre, pero el propio mercado era más complejo, los vuelos eran algo que aún no se encontraba al alcance de las mayorías, y resultaba más complejo moverse de un sitio a otro, mientras que si buscamos comparar la influenza sucedida en México y el Ébola en África resulta aún mucho más complejo, todo esto en el entendido de que ninguna de las dos regiones funciona como centro neurálgico de operaciones económicas, motivos por los cuales el medio de contención resultó muy simple sin llegar a extremos tales como los que hemos vivido ahora.
Entonces el punto es el siguiente ¿Que hubiera sido de la enfermedad si en vez de China hubiese decidido iniciar en otro país? Pongamos de ejemplo si la enfermedad hubiese tenido su origen en un país del Caribe digamos en Cuba ¿Qué hubiera sucedido? La enfermedad sin duda hubiese sido un terrible problema para la población de dicha nación, pero de inmediato las grandes potencias hubiesen intervenido, cerrando sus fronteras a todos los viajeros de aquel sitio, Estados Unidos, China, Alemania, las propias Italia y España le hubiesen cerrado las puertas a aquellos viajeros caribeños que hubiesen intentando huir de aquella pequeña porción de tierra, todo el mundo hubiese enviado ayuda en solidaridad para combatir el virus, pero esto no fue así, el virus tomo forma en una potencia económica del viejo continente, una nación clave a la cual nadie puede cerrarle la puerta, ya que la gran mayoría de naciones depende de la producción de este inmenso país, además de ser un destino turístico vital por su arraigo cultural, además que ningún país enviaría ayuda ya que eran conscientes que el gigante asiático es capaz de resolver este tipo de problemáticas por su cuenta, es en este caso que resulta importante analizar este punto, y es claro al momento de realizar una analogía como ejemplo ya que nos permite consolidar nuestra visión en otro panorama y nos dará una dolorosa pero valiosa lección.
Sin duda la globalidad es un aspecto que acompaña todos y cada uno de los aspectos de nuestras vidas, vivimos en un mundo enteramente conectado a través de redes inalámbricas, pero es esta misma conexión la que nos lleva a la vulnerabilidad, esta necesidad de conectividad nos pone en riesgos, los cuales muchas veces no les concedemos la importancia adecuada y suponemos que serán solo un efecto pasarejo, o que el otro tiene la responsabilidad suficiente para conmigo y cuidara de mi, sin importar lo que yo haga, era claro, las intenciones de la nación más poderosa del oriente eran no detenerse, ellos conocen bastante bien sus alcances y sus limitaciones, sus estadísticas siempre son cálculos cuasi precisos y en base a ellas lograron desarrollar un plan de acción para su propia responsabilidad, era evidente que lo que comenzará a pasar en el resto de las naciones los tenía sin la mayor preocupación, ellos cumplían a cabalidad con su parte, mientras que la otra responsabilidad debía ser asumida por el resto de las naciones, las grandes potencias del mundo supusieron que con lo que se hacía en China era suficiente, y ellos no comenzaron a preocuparse por sí mismos, decidieron al igual que China que no era momento de detenerse en absoluto, que lo mejor sería actuar con la mayor normalidad y serenidad, evadiendo así su corresponsabilidad en el manejo de esta situación.
Hoy por hoy somos testigos de los aspectos negligentes de algunas naciones, que de haber puesto en marcha un plan previo el día de hoy su situación estaría en otras condiciones, logrando sobrellevar está terrible contingencia con medidas mucho menos severas de las que se están implementando, mientras que en el país donde todo tuvo su origen las cosas aparentemente recobran un cierto grado de normalidad debido a que ellos tuvieron que responsabilizarse de su situación y demostraron que hay métodos que resultan efectivos, mismos que debieran de aplicarse a la brevedad, tomándolos como un aspecto preventivo más que correctivo, pero que hoy en día dichos métodos son vistos con el elemento del apartado político, más que dentro del plano preventivo, suponiendo que toda acción que alguien tome será en correspondencia con su orden o ideología política, más que con un verdadero afán de prevenir el avance de la enfermedad.
Todos estos efectos sin duda forman parte de un fenómeno complejo, y es el siguiente, el vivir una pandemia en nuestros tiempos, todos y cada uno de nosotros somos libres de analizar el fenómeno desde nuestro particular punto de vista, señalando ya sea así fuera o hacia dentro, buscando culpables o haciéndonos responsables de lo que nos corresponde hacer, tomando precauciones o suponiendo que da igual lo que haga o deje de hacer, si al final del día el otro no hará lo mismo, esta es la forma en la que la humanidad se ha acostumbrado a evadirse de sus responsabilidades individuales, en la trágica y fatídica idea de que no importa cuanto haga yo si el otro no hace su parte, y aunque el razonamiento tiene validez, eso no significa que esto mismo invalide que yo tenga una serie de responsabilidades que cumplir para conmigo mismo, un ejemplo simple para entender esta situación es el siguiente, si en tu casa hay todos los elementos para prepararte una sopa y tu tienes hambre, no es responsabilidad de nadie más saciar tu hambre al venir y prepararte la sopa, al final del día la hambre es tuya y tienes que ser responsable de tu persona, si no actúas de esta forma tampoco la responsabilidad será cumplida, ya que tú eres uno de los eslabones de dicha cadena; prácticamente la gran mayoría nos encontramos en total desacuerdo con ser un eslabón de un sistema, pero la naturaleza funciona de esta forma, el sistema consta de una sinnúmero de partes, mismas que deben buscar el funcionamiento más adecuado para el mismo, aún y a pesar de todas las diferencias que podamos tener en contra del funcionamiento del mismo, pero la única forma de modificar es demostrar desde dentro de él que existen métodos más eficaces y que por lo tanto resultará imperativo modificar dicho sistema.

Análisis realizado por:

Ramón Guadalupe González Rocha.

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