¿Jesús eres tú? No mi nombre es Sócrates

Quizá para nadie es un secreto ni mucho menos, pero entre Sócrates uno de los más grandes maestros de la filosofía griega clásica, y Jesús de Nazareth, el gran maestro de lo que ahora conocemos como cristianos y católicos, hay demasiados aspectos en común, tanto que podemos decir que su historia solo cambio de nombre

Comenzaré a reseñar en primera instancia a Sócrates, nacido en el 470 a. C. en el pleno florecimiento de Grecia, su madre fue una partera, del griego «maieuticos» que significa asistencia en el parto, de aquí que al método socrático se le conozca cómo la mayéutica, porque el mismo se refería a su método como el arte de parir ideas.

Sócrates no se consideraba a si mismo un maestro, el se veía más bien como un ciudadano común y corriente, e incluso se decía el menos sabio de todos, esto no era gratuito, ya que el pretendía no saber para ayudar a todos aquellos que se jactaban de tener algún conocimiento, y mediante este sistema Sócrates les hacía ver qué ese conocimiento que ellos tenían no era suficiente, y que sería necesario llevarlo a un nivel superior.

Por su cuenta el gran maestro no dejo un legado como tal, toda su obra nos llega de manos de uno de sus más grandes discípulos de nombre también bastante conocido, nos referimos aquí a Platón, el académico, quien dedicó toda su vida a plasmar el conocimiento adquirido de su gran maestro a través de los diálogos, mal llamados de Platón, ya que él nunca, o prácticamente casi nunca toma parte de los mismos, todos estos diálogos tienen como personaje principal a Sócrates enfrascado en una discusión con alguno de sus seguidores, discípulos, amigos o incluso sus contrarios, los sofistas.

Como ya mencioné, las pretensiones de Sócrates no eran de academia, pero su personalidad era tan atrayente que la gente le comenzaba a seguir fielmente, esto comenzó a generar un descontento creciente en los grupos de poder de Atenas, el principal problema que enfrentó fueron los constantes desafíos de sus eternos enemigos los sofistas, mismos que contaban con una relación estrecha con la élite ateniense, ya que ellos eran los encargados de la educación de sus hijos.

Está enemistad, sumada a la traición de uno de sus seguidores, lo llevo a los tribunales griegos, mismos lo encontraron culpable de los cargos de perversión a la juventud, y de adoración de otras figuras teológicas, su condena beber la cicuta y morir, a pesar de saber que había sido acusado y condenado injustamente, tuvo la oportunidad no solo de defenderse, sino, además tuvo la oportunidad de escapar ayudado por sus discípulos, pero él decidió enfrentar el destino que se le había preparado, así bebió la cicuta y murió en el año de 399 a. C.

La muerte de Sócrates por Jacques-Louis David.

Ahora vayamos con Jesús de Nazareth, el nombrado hijo de Dios, el verbo encarnado en hombre, un personaje que significó el cambio de la era, y a raíz del mismo se modificó la propia historia marcando un antes y un después de su llegada.

Hijo de un carpintero de nombre José y su esposa María, considerada una virgen, ya que fue bendecida con un hijo por la obra del tercer elemento que comprende la tríada divina, el espíritu santo, (los otros dos son el Padre quien es Dios, y el hijo representado por Jesús de Nazareth)

Este personaje confirmo su gran genio desde pequeño, ya que desde su infancia atendía a todos aquellos que venían en su búsqueda, y los guiaba por el camino de sus enseñanzas, esto no se detuvo ahí, con el paso de los años fue ganando cada vez más adeptos, aunque al igual que Sócrates, sus intereses no era generar una academia que repartiera sus enseñanzas, solo aquellos más cercanos a él fueron llamados sus discípulos, y fue el mismo quien los designó como tales, y de la mano de estos es de quiénes tenemos el desarrollo de su sistema.

Al igual que Sócrates y otros personajes historicos de gran genio, además de sus seguidores, también se encontraba su grupo de detractores, aquellos con los cuales sus ideologías se confrontan, en el caso del nazareno esos grupos llevaban por nombre los escribas y fariseos, que al igual que en el caso de Sócrates, eran grupos cercanos a las élites gobernantes, por lo que su palabra tenía un peso bastante considerable.

Si Sócrates creció en la antigua Grecia, a Jesús le tocó hacerlo en el imperio romano, no fueron épocas muy alejadas, ni ideologías muy diferentes, los castigos más comunes contra aquellos que atentaban contra el estado, afectando su estabilidad mediante la enseñanza de un sistema distinto, eran las ejecuciones, así que Jesús sufriría la misma suerte que su antecesor, solo que de una forma aún mucho más cruenta, su sacrificio sería ser clavado en una cruz de madera en el monte calvario, este nombre no era gratuito, lo llevaba porque en ese lugar se llevaban a cabo todos este tipo de sacrificios en contra de los herejes del estado romano.

Así pues la figura inmortalizada en la gran mayoría de los hogares y templos de tradición judeo-cristiana y católica es la imagen de Jesús muerto en la cruz, el sacrificio de Cristo para restablecer la alianza de su padre con la humanidad.

Jesús y sus discípulos.

¿Vidas paralelas?

Además de las similitudes que ya señale en los párrafos anteriores me gustaría señalar algunas otras y profundizar más en las cuestiones por las cuales estos personajes gozan de una historia muy similar.

La traición.

En el caso de Sócrates como ya lo mencione sus principales enemigos eran los sofistas, pero no solo estos lo llevaron a enfrentar su destino, sino que, uno de sus discípulos de nombre Alcibíades no pudo soportar el desprecio hecho por Sócrates, ya que este se encontraba enamorado de el, cuestión nada extraña en la Grecia antigua, donde las relaciones afectuosas entre los jóvenes y sus tutores o maestros no eran vistas de una forma extraña.

Por otro lado, Jesús también tenía en su contra a los escribas y los fariseos, pero no fue sino hasta la entrega realizada por uno de sus discípulos de nombre Judas Iscariote que las autoridades romanas lo apresaron para después sellar su destino en la cruz. Esto significa un paralelismo importante ya que ambos sufrieron una traición a manos de personas muy cercanas a ellos.

El banquete y La última cena.

En el diálogo del banquete de Platón, en donde el personaje principal sin duda es Sócrates, se plasman las ideas más representativas de la filosofía socratica-platonica, significando quizá el diálogo más importante, ya que en el se tocan temas como el amor, la forma de gobierno, e incluso la propia ética o la moral, es así como se transforma en la parte medular de la filosofía del gran maestro Sócrates. Mientras que en la última cena de Jesús, el último pasaje donde convive con sus allegados antes de ser entregado a los autoridades, se plasma el rito más grande que después dará vida a la celebración litúrgica, la repartición del pan y del vino, como forma simbólica del cuerpo y sangre de Cristo, es decir el pan como su carne y el vino como su sangre, y de esta forma se instituye la eucaristía que ha llegado hasta nuestros días.

Su enseñanza oral.

Ninguno de los dos se decidió a plasmar su conocimiento en papiro, sus enseñanzas fueron después descritas por sus discípulos, esto pudo llegar a generar que los sistemas fueran mal interpretados, o el ponernos a pensar que sus verdaderos intenciones no eran las que nos hacen llegar sus allegados, los dos preferían dar una lección instantánea sin la mediación de un texto, inmortalizado así su figura detrás del velo del misticismo de su enseñanza.

El sacrificio.

Como ya lo mencione ambos fueron sentenciados a morir, sus crímenes fueron llamados de manera similar, perversión de las juventudes y el llamado de adoración a una forma distinta de divinidad de la que se encontraba instaurada en ese entonces, ambos tuvieron la misma fortuna, el sacrificio público, esto ayudó a incrementar aún más su figura ya de por sí emblemática dentro de sus sistemas de enseñanza, al tener que pasar por el martirio de la ejecución.

Todos estos elementos son los que me llevan a concluir que estas historias de vuelven de cierta forma arquetípicas, sus similitudes las vuelven casi una sola, no están hablando de que exista algún plagio en la historia de alguno de los dos personajes, o que sean la misma historia pero contada desde otro punto de vista, solo llamó la atención acerca de esos elementos que tienen en común estas historias de grandes personajes en la historia de la humanidad.

Una vez más agradezco su fina atención al llegar al final del texto, esperando haya aportado algo a esta cuestión que se ha comenzado a discutir con mayor vehemencia en tiempos actuales, acerca de las similitudes existentes entre estos personajes, aunque quizá haya una mayor cantidad de diferencias, pero los elementos similares corresponden un buen campo para realizar estos trabajos de análisis.

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