Radiografía de una sociedad en «Crisis»

«¿Debemos juzgar a la razón? A mí modo de ver nada sería más estéril. En primer lugar porque este ámbito nada tiene que ver con la culpabilidad o la inocencia. A continuación porque es absurdo invocar «la razón» como entidad contraria a la no razón. Y por último porque semejante proceso nos induciría a engaño al obligarnos a adoptar el papel arbitrario arbitrario y aburrido del racionalista o irracionalista».

Foucault M. «Las tecnologías del yo»

Abro el siguiente análisis desde esta cita de Foucault para tener un punto de partida amplio con respecto de los hechos de los cuales hemos tenido la ocasión nada agradable de vivir en los últimos días en nuestro país, el caso de la joven Ingrid Escamilla asesinada a manos de su pareja, y la pequeña Fátima, una niña secuestrada violentada y asesinada son cuestiones que sin duda han hecho resurgir y con mayor fuerza el movimiento de protección hacia la mujer, esto bajo el entendido que ambas pertenecían a este sector, sin duda resulta una cuestión en demasía lamentable la perdida de cualquier persona, en esta ocasión estos casos han sido los que han acaparado en los últimos días las planas de los periódicos y los editoriales noticiosos, pero con referencia a esto viene la siguiente reflexión surgida del pequeño fragmento de Foucault que coloque al inicio de este trabajo, comencemos pues con el análisis esperando clarificar los puntos que busco se tomen en cuenta para la cuestión que desea atacar este trabajo, mismo que versará sobre gran parte de los análisis previos presentado por Foucault en distintos ámbitos, vamos entonces a comenzar con el análisis.

Como el propio Foucault lo menciona, no existe nada más estéril que invocar a la razón para intentar explicar la sin razón o la irracionalidad, son dos cosas contrarias y por lo tanto no son iguales, en esto entonces hay que dejar en claro lo siguiente, para todos aquellos que buscan o pretender buscar los motivos, o los detonantes de este tipo de actos tan brutales me parece entonces que caen en un error y de suma importancia, puesto que no importa realmente el motivo, incluso el propio Foucault en otras series de análisis y primordialmente en vigilar y castigar analiza de forma simple y sencilla el proceder de la justicia moderna, la misma busca equiparar el castigo al daño cometido por el prisionero, esto se hace de una forma racional, e incluso se establece de forma previa al acto realizado, esto a forma de advertencia más que de sentencia, pero difícilmente la justicia analiza los motivos, o cuando menos hasta hace algunos años, no se hacía, se buscaba que el acto fuera juzgado de forma siempre equitativa, apelando a la falta en contra de la sociedad y no en contra del individuo, la justicia en nuestros días ha buscado comportarse de forma mayormente racional, cuestión que choca sobremanera con el apartado que juzga que es la irracionalidad, es como si una persona entrase en una casa de los espejos, en los cuales no está viendo el reflejo real, sino algo distorsionado, puesto que, los motivos del sujeto sea cual fueren en su momento para el fueron racionales, no vistos desde la racionalidad superior, sino desde la frialdad bajo la cual se cometen las actividades delictivas, es el elemento individual luchando en contra del sistema, a que me refiero con esto, la criminología en últimas fechas ha buscado establecer una serie de elementos que ayuden a comprender la psicología del accionar de los criminales, y se ha logrado estipular que difícilmente el criminal siente culpa o remordimiento de sus acciones, puesto que, supone tener la razón, volviendo al ejemplo de la casa de los espejos, cuando una persona que está dentro del esquema del sistema entra a la casa de los espejos es capaz de ver la distorsión, por otro lado si introdujeramos al criminal el solo vería reflejos sin distorsión, es decir para el eso sería su razón, por lo cual, realizar un análisis de los motivos o de los agentes detonantes, en otras palabras, encontrar las razones por las cuales se actúa de forma irracional resulta un trabajo además de largo será algo estéril.

Entonces si no podemos analizar los motivos ¿Qué nos queda? El propio Foucault es claro, lo único que queda es analizar el hecho, entonces lo que tenemos es una acción humana a la cual le podemos adjudicar una responsabilidad a alguien, entonces el ser culpable de algo es ser responsable de haber realizado alguna acción, es en los tiempos actuales cuando el concepto de culpa ha tenido una connotación principalmente negativa, cuando en realidad solo significa asumir la responsabilidad del acto que se realizó, el problema es que ha sido tomado como elemento en la acción de la justicia, como el juicio bajo el cual una persona es responsable de cometer algún crimen o delito, de ahí que la gente en nuestros días tenga tanto temor de asumir sus responsabilidades, en el mismo texto de las «Tecnologías del yo», Foucault analiza magistralmente el desarrollo de la sociedad confesional, la preocupación de los individuos por buscar siempre ser una mejor persona, analizando que en una primera instancia esta situación era un análisis consigo mismo, para después sucederse en un análisis con el resto de la comunidad, es decir, la comunidad comenzó a tener cada vez más mayor poder de control sobre el accionar individual, y ella se asumió como la responsable del accionar individual, ya que era juez y verdugo al mismo tiempo, el individuo entonces perdió todas las cualidades de juzgar sus actos para su propia perfección, y cedió está actividad para perfeccionarse en la comunidad, a este procedimiento histórico es a lo que tanto Foucault como Nietzsche han conceptualizado como el rebaño, o instinto de rebaño, entonces el procedimiento de la acción pasa a tomar el siguiente esquema.

El sujeto se asume como parte de una comunidad con una serie de reglamentos los cuales tiene que acatar si quiere continuar siendo parte activa de la sociedad, si el sujeto falta a alguno de los lineamientos, es la comunidad la responsable de darle el castigo correspondiente dependiendo de su falta, así pues, el sujeto únicamente es responsable de la falta, pero no de su reparación o de su castigo, sino que la comunidad decide la mejor forma de castigarle.

Esto ha lacerado el aspecto de responsabilidad individual, puesto que el sujeto se asume como parte de una comunidad, misma que debe velar por el y por su bienestar, tal como el vela por el bienestar común, esto es uno de los discursos más grandes de defensa en torno a los motivantes de los delincuentes para su accionar, un ejemplo bastante clásico es que el ladrón roba por qué tiene hambre, entonces esto se busca racionalizar y se busca culpar a la comunidad al no proveer el suficiente alimento para que ninguno de sus ciudadanos pase hambre, nuevamente aquí nos topamos en un callejón sin salida como en un inicio, el buscar racionalizar lo irracional terminar por dejarnos terriblemente mal parados en este tipo de análisis, por lo cual, lo único que debería importar es juzgar la acción y no los porqués.

Foucault cierra su cita con la intrincada encrucijada de que siempre que tomamos partido ya sea por la defensa o la acusación de la búsqueda de las razones, nos encontramos entre ser o culpados o ser inocentes, está asimilación es clara, siempre que se busca racionalizar un hecho irracional, o al contrario volver irracional un hecho de una supuesta racionalidad siempre habrá quienes defiendan la postura contraria, y esto llevará al choque de ambos análisis, nunca llegando en absoluto a acuerdo alguno, incluso llevando al roce de ser juzgado como partidario de un irracionalismo extremo, o de un raciocinio sin sentido, es por ello que Foucault advierte enérgicamente todas y cada una de estas cuestiones, tanto en la época del francés como en nuestra época me parece vital volver sobre estas palabras, ya que la sociedad necesita estar conciente de sus propios fallos, y de está forma ampliar el diálogo sobre estos temas.

¿Por que decidí colocar el título de esa forma a este trabajo? La intención es demostrar cuales son los problemas que conviene analizar, como ya lo mencione en estos casos tanto el de Ingrid como el de Fátima, la cuestión se ha polarizado, entre los que culpan a la joven por estar con alguien con antecedentes violentos, tanto los que mencionan que eso no justifica lo que le pasó, y en el caso de Fátima, los que culpan a los padres por no llegar a tiempo, los que culpan a las escuelas por no hacerse responsables de los niños, lo que realmente habría que preguntarnos es lo siguiente ¿Qué castigo tendrán los responsables de dichas acciones? En base a ello realmente ya se podría generar un análisis que realmente permita llegar a un acuerdo, pero creo que más bien el ambiente seguirá dando de que hablar, buscando racionalizar lo irracional, o volver irracional lo racional, y en pocos días dejará de importar lo sucedido, Ingrid y Fátima se convertirán en parte de la estadística, puesto que, no se le está exigiendo al estado el castigo de acuerdo al hecho, sino que, están volando una serie de argumentos voraces entre representantes de una moralidad y de otra, entre participantes de una ideología y de otra, y pocos o realmente nadie se está preguntando que pasará con los responsables, y si lo hacen es más una cuestión de odio que de verdadero análisis, sustentando en el hecho y no en los motivos o las razones.

Cómo conclusión del siguiente texto me gustaría dejarles la siguiente cita de Nietzsche que de cierta forma tiene todo que ver con el texto y es la siguiente.

Nos hallamos en una época cuya civilización está en peligro de perecer por los medios civilizadores.
Nietzsche F. «Humano demasiado humano».

Bibliografía.

Foucault, M. (1995). Tecnologías del yo y otros textos afines. Barcelona, España: Paidos.
Nietzsche, F. (1986). Humano demasiado humano (5ª ed.). Ciudad de Mexico, Mexico: Editores mexicanos unidos.

Texto escrito por:

Ramón Guadalupe González Rocha.