Un día como cualquier otro, al llegar a mi hogar frio, invadido de obscuridad, ese sitio lúgubre, pero al final el sitio que me acogía cada noche al final de la jornada, decidí postrarme frente al inmenso espejo de cuerpo entero que estaba parado frente a la pequeña cama donde acostumbro pasar la mayoría de mis noches, siempre y cuando vuelva a casa, entonces frente a ese enorme espejo me postre, observé mi extraño reflejo, el reflejo de un hombre al que yo conocía, cual sería mi extraña sorpresa cuando aquel conocido reflejo comenzó a distorsionarse, mi cara y mi cuerpo comenzaron a desvanecerse, se borraban ante mi atónita mirada, era como si yo mismo estuviera desapareciendo, y en el fondo de aquel trance tan complicado para mí conciencia escucha una voz lejana haciendo la siguiente pregunta ¿Quién eres? la voz me acabo por enfriar mi cuerpo, como si una brisa helada recorriera todas y cada una de las partes de mi anatomía, supuse que era parte de la locura del momento, la voz en mi mente, el reflejo perdiendo todo sentido, pero algo más me llevaba a intentar responder, una fuerza extraña que suponía que al contestarle a aquella voz mi reflejo volvería y el calor de mi cuerpo también, así que proferí la siguiente declaratoria «Soy David» suponiendo que esto sería suficiente, pero nunca conté con la respuesta que vendría nuevamente desde las profundidades más obscuras, nuevamente aquella voz salió para lanzarme el siguiente mensaje «Ese es el nombre que tus padres eligieron para ti, para distinguirte del resto de tus hermanos y hermanas, del resto de sus conocidos, yo no te he preguntado eso, yo te he preguntado ¿Quién eres?» mi cuerpo continuaba gélido, el reflejo aún informe, y la voz esta ocasión me calo hasta los huesos, pensé que estaba enloqueciendo, quizá lo que había comido aquel día me habría enfermado, las suposiciones comenzaron a correr por mi cabeza, pensé en ya no contestar y recostarme en el viejo colchón dónde acostumbraba dormir, quizá el descanso me haría bien, una vez recostandome la voz me atacó de nuevo con la siguientes palabras «No creas que he olvidado que aún no me respondes» el frío en mi cuerpo se intensificó, creo que era causado por el miedo que me comenzaba a provocara situación, así que nuevamente decidí ponerme de pie y ver si mi reflejo en el espejo se había normalizado, mi esperanza murió pronto, las cosas no habían cambiado, mi reflejo en el espejo cada vez era menos nítido y distinguible, así que decidí responder nuevamente, pero ahora de la siguiente forma «Soy un escritor, he realizado grandes obras literarias», pensé que aquella descripción englobaba perfectamente quien era, yo era un hombre reconocido en sociedad por mis escritos, así que supuse que eso sería suficiente, pero nuevamente eso no cambió nada.
Mi cuerpo seguía helandose, así que decidí lanzarme al armario y tomar una chaqueta, lo más curioso del caso es que la temperatura afuera era cálida, recién comenzaba la primavera, así que me resulta aún más inexplicable la situación que mi cuerpo atravesaba, era como si me estuviese congelando desde dentro, una vez más al pasar cerca del enorme espejo la voz me atacó con las siguientes palabras «Así que eres un escritor, eso es parte de tu trabajo, pero eso no es quien eres, lo que yo necesito es saber ¿Quién eres?» La voz era cada vez más cruda, parecía como si estuviera buscando enloquecerme, ya no tenía más razones para creer que algo me había enfermado, no tenía otros síntomas, más que el frío en todo mi cuerpo y esa extraña voz que seguía apareciendo de cuando en cuando; mi mente siguió buscando la respuesta más adecuada para aquella extraña pregunta, así que decidí generar una respuesta aún más elaborada, una de la cual aquella extraña presencia se sintiera intimidada y no tuviera forma de responder, así que comencé a lanzar de forma determinada mi respuesta «Soy David, hijo de Aurelio y Victoria, hermano de Jorge y Julia, el menor de todos ellos, viví en Madrid durante toda mi infancia, ahora me encuentro en Valencia, trabajando como profesor en una universidad privada, alguna vez me case con María, una hermosa joven valenciana, pero su camino estaba lejos del mío, así que decidimos dejarnos y ahora cada quien vive su vida, como te lo dije soy un escritor, un hombre que vive entre las letras, creando una serie de mundos fantásticos para aquellos que me leen, ahora espero que mi respuesta te deje satisfecho y ya puedas dejarme en paz», al parecer mis palabras desataron la furia de aquella extraña criatura, mi reflejo se transformó por completo en un monstruo y la voz se alzó nuevamente e incluso más fuerte que las otras ocasiones con las siguientes palabras «¿Acaso crees que con eso me dejaras satisfecho? No necesito una respuesta larga, la pregunta es más simple de lo que parece, el problema con ustedes es que siempre buscarán complicar las cosas, de todas las respuestas que has dado está es la menos satisfactoria, es la respuesta más ególatra que pueda existir, me cuentas tu historia como si yo te hubiese pedido un cuento, a mi eso no me interesa, lo que yo intento saber es ¿Quien eres?».
La desesperación atacó por completo mi cuerpo, ya comenzaba a tiritar por el frío que me arropaba, ni siquiera la chaqueta más gruesa de mi armario había logrado darme algo de calor, subí la mirada y observé mi reflejo transformado en un monstruo, no me reconocía ya más en el, era como si yo mismo me estuviera transformando en aquello que veía en el espejo, comenzaba a suponer que eso que veía en el espejo era yo mismo, entre más le veía más me acostumbraba a verlo, y más me hacía a la idea de que eso era lo que yo era del otro lado del espejo, un monstruo irreconocible, con el rostro y el cuerpo desfigurado, así que decidí preguntarle a la voz «¿Ese reflejo en el espejo soy yo?» a lo que me respondió «Es imposible engañar al espejo, el solo refleja lo que ve», el temor comenzó a a echarme cada vez más, me resultaba imposible moverme, era como si estuviese atado de pies y manos, no podía quitar la vista de aquel enorme cristal que reflejaba mi figura, las fuerzas comenzaban a abandonarme, me perdía cada vez más en el reflejo de aquella monstruosidad, miraba mis propias manos y era como si ellas también se hubiesen transformado, mi rostro ya no tenía forma, mi cabello había desaparecido, nuevamente escuché la voz quien profirió las siguientes palabras «Ahora si ya me dirás ¿Quién eres?», esa pregunta ya me había fastidiado, ya no sabía que más responder así que lo único que hice fue gritar intensamente lo siguiente «No sé quién soy», al momento de terminar la frase sentí una especie de liberación, la temperatura en mi cuerpo empezó a normalizarse, el reflejo comenzaba a cambiar, mi figura también comenzaba a recuperarse poco a poco, y la voz con un tono sutil menciono lo siguiente «Por fin, una respuesta verdadera, el resto solo eran justificaciones», ví como era mi reflejo quien hablaba, todo este tiempo había sido el, mi figura del otro lado del espejo, era como si lo estuviera haciendo a modo de advertencia, entonces mi reflejo continuo hablando y diciendo lo siguiente «Ninguno de ustedes saben realmente quienes son, lo suponen, pero ninguno de ustedes está completamente seguros, y te preguntarás ¿Por qué? o pensarás que en realidad esto es una mentira, que tú tienes realmente claro quien eres, porque tienes un nombre, una identidad, la gente sabe quién eres, a que te dedicas, tu edad, si tienes una pareja, un hijo, quienes son tus padres, pero eso no es lo que eres, tu eres únicamente una pila de huesos cubierta con capa de carne, el resto son una serie de conceptos que ayudan a las demás personas a conocerte, pero toda esa serie de conceptos te acompañan necesariamente porque ellos los necesitan para identificarte del resto de los demás, para no confundirte con su propia pila de huesos y de carne, por eso es necesario que existan, tu nombre, tu historia, tus acciones, pero realmente lo único que te hace ser lo que eres, es tu voluntad, es decir, lo que haces, ya que eso mismo es lo que contara el día que ya no seas más, el mundo bien puede decir fue fulano el que hizo tal cosa, ¿Por qué? porque ellos asociarán tu nombre con tu obra, pero tú obra incluso no es lo que eres, lo que eres no puede ser definido en ningún momento, porque hoy eres algo, y mañana quien sabe, y lo que eres para alguien, quizá para otro eres completamente lo contrario, así que el ser o lo que somos es completamente un misterio, lo único que podemos definir es nuestra conciencia distinta del resto de las conciencias, nuestra corporeidad distinta del resto de las corporeidades a nuestro alrededor, es por eso que cuando creemos saber quiénes somos realmente no somos más que unos monstruos que buscan destruirse a sí mismos, en esa absurda búsqueda de construirse un ser que no existe».
Después de larga descripción de mi reflejo pude notar como el calor en mi cuerpo se normalizaba, como el reflejo iba mostrándose cada vez más parecido a lo que yo recordaba de mi persona, el monstruo continuaba desapareciendo, mi rostro era reconocible de nuevo, mis manos volvían a ser como antes, mi cabello estaba de vuelta, y tras está odisea comprendí la cuestión acerca de la identidad, no somos lo que creemos que somos, ese efecto de identidad solo funciona en cuestión del sistema de relaciones que nos aqueja, un sistema que busca no perder de vista el elemento individual, pero que se preocupa más por el aspecto general, mismo que, al invadir el espacio del individuo lo transforma, lo erradica y lo vuelve un uno con el todo, esto nos lleva a suponer que realmente sabemos quiénes somos, cuando lo único que hacemos es reconocernos a nosotros como lo harian los otros, a través de un nombre, a través de nuestras acciones, a través de nuestra historia, cuando realmente lo fundamental es incognoscible para cualquiera de nosotros, y si lo podemos llegar a conocer es más bien de una forma instintiva más que racional, ya que una vez que pasa a través del filtro de la racionalidad se pierde el apartado de la verdadera individualidad para dar cabida a la explicación fundamentalmente esquemática del aspecto social, proponiéndonos justificar nuestra respuesta a través de los elementos significativos que le den sentido a lo que queremos decir, no solo para nosotros, sino para todos, por estos motivos es que resulta por completo imposible dar una respuesta a la pregunta por ¿Quiénes somos? por mucho que pensemos que es una respuesta sencilla y que atañe solo al sentido común, la verdad es que existe un transfondo superior que se encuentra fuera de todas nuestras posibilidades como elementos de la realidad, motivos por los cuales siempre que la pregunta viene a nosotros nos genera una angustia inmensa, ya que somos bastante conscientes de que ninguna respuesta será completa, por más que la busquemos.
Escrito realizado por:
Ramón Guadalupe González Rocha.