Otra más, Lucifer al micrófono de nuevo.

En esta ocasión la temática tocada es la cuestión de la trascendencia y la memoria de la humanidad.

– Hola Lucifer, un gusto como siempre el poder contar con tu presencia nuevamente, en este que ya se convirtió en tu espacio, y nuevamente agradecemos que te tomes el tiempo de poder pasar con nosotros y transmitirnos tus reflexiones.

– No tienes nada que agradecer, como ya te lo he repetido, el ser una criatura de la eternidad es bastante aburrido, ver el tiempo pasar se convierte en un drama para mi, en lo particular no me imagino al resto de mis pequeños hermanitos teniendo conciencia de lo que sucede a su alrededor y no atormentarse, creo que por eso realmente son tan indiferentes al sufrimiento, porque son incapaces ellos mismos de sentirlo, vaya que mi padre sabe cuál es la fórmula más adecuada de mantener a alguien siempre de su lado, es por eso que a mis pequeños hermanitos no los castigo con el entendimiento del tiempo, aunque más que un castigo mi padre lo pueda suponer como un halago, puesto que sus creaciones más divertidas somos aquellas que conocemos los efectos del tiempo, tanto ustedes como humanos, como yo criatura un tanto más elevada que ustedes, sin duda nosotros somos los que le significamos a mi padre las alegrías de su creación, porque también el es capaz de comprender los efectos de la temporalidad, solo que para el realmente esto le resulta por completo indiferente, siempre está metido en su mundo de creaciones, suponiendose el amo y señor de todo aquello que existe gracias a él.

– Ya veo señor Lucifer, como ya lo hemos visto el tiempo resulta algo más complejo de lo que suponemos ¿Alguna reflexión que pueda dejarnos en cuanto a esto?

– Hay muchas reflexiones que me gustaría poner sobre la mesa, algunas incluso ya las hemos revisado y son los efectos que tiene el tiempo sobre ustedes, los vuelve por completo unos locos, queriendo extender al máximo su estancia en este mundo, como si eso realmente les significará hacer más cosas, o cosas más importantes, ustedes suponen que el tiempo nunca es suficiente y quizá en el único momento en el que piensan que mi padre es una aberración es cuando se dan cuenta de que les dio un tiempo bastante corto en su existencia, a comparación de la eternidad de la que él goza, y es lo que ustedes le reclaman con mayor vehemencia, suponiendo de esta forma que el vivir más significa vivir mejor, pero yo mismo ya se los he dicho, esto es una de las mentiras más grandes que ustedes los propios humanos han inventado, la vida supone siempre algo inmenso, sea corta su duración, o sea larga, el llegar al mundo ya significa una hazaña de la propia naturaleza que mi padre ha inventado, digamos que ustedes mismos se consideran un efecto accidental de la propia naturaleza, ustedes se suponen como un error el cual hay que reparar, y para ello es que necesitan el tiempo, ustedes mismos no suponen todo lo inmenso de la obra creativa que significa ya el simple hecho de un instante de vida sobre la faz de la tierra, ustedes y su comprensión del tiempo y de su finitud los ha llevado a la suposición de que son seres incompletos, y la única forma de completarse es hacer una y un millón de hazañas, mismas que queden en sus archivos, su memoria resulta tan corta, que necesitan un sistema de registro, en el cual, se plasman todos aquellos que han resultado mejores en algo que el resto de ustedes, se guarda su nombre en textos que después se recopilan en inmensas bases de datos, para que cualquiera de ustedes pueda encontrar el nombre de aquel héroe que hizo tremenda hazaña.

– Ya veo hacia dónde lleva su análisis mi confiable amigo Lucifer, perdón por la interrupción, pero Me gustaría saber si entonces ¿usted considera un error a la historia?

– Tanto como un error no, hay cosas que si es necesario escribirlas, cómo se los he dicho, ustedes no tienen la mejor memoria posible, pero son ustedes mismos los que se sobajan ante las habilidades del otro, pensemos en la siguiente historia y reflexionemos un poco; en las sábanas africanas hay cientos de animales cazadores, entre ellos hay un grupo que ustedes han llamado «Guepardos» estos grandiosos animales son una tremenda obra dela ingeniería de la velocidad, digamos que la naturaleza los ha equipado con una serie de elementos que le permiten un desplazamiento a velocidades increíbles, supongamos que ellos pensaran un poco como ustedes y decidieran medir cual de ellos es el más rápido para poder cazar a sus presas, yo en este sentido pensaría ¿Y para qué hacerlo? Sólo para instaurar su nombre en un libro que posteriormente el resto de los Guepardos pudieran consultar y esto les significará o una motivación porque algunos querrán ser como aquel, o una tremenda decepción por qué muchos sabrán que por mucho esfuerzo que dediquen no estarán siquiera cerca de ser como ese guepardo del que habla el libro, realmente este tipo de cuestiones son producidas principalmente por el ocio, no me cansaré de repetirselos, para ustedes el tiempo les resulta un elemento tan incomprensible y extraño, pero a la vez lo vuelven parte de sus vidas, tanto así que han generado sistemas que son capaces de medirlo, como si eso fuera algo verdaderamente importante.

– Entiendo, entonces ¿Incluso la preocupación por el tiempo resulta un efecto de la banalidad?

– Desde mi punto de vista, por supuesto que es una cuestión banal, como propuesta propondría mi caso, imaginé usted que yo pensará en generar una medida que me permitiera conocer cuánto tiempo ha transcurrido desde que fui creado ¿Qué medida me convendría más para no volverme loco por la cantidad de tiempo que ha transcurrido? Si uso su sistema de medición temporal vaya que sería por completo una locura ese cálculo, resulta increíble que se preocupen incluso por los aspectos más minúsculos, su medida es capaz de calcular algo más rápido que un parpadeo ¿Con qué finalidad? Si lo pensamos incluso es algo impráctico, pero para ustedes resulta como si eso fuera de una importancia vital, ya que ese minúsculo instante es igual de valioso que toda la eternidad, creo que su búsqueda va más encaminado a cuestiones de este estilo, en intentar volver cada vez más pequeño el tiempo, y eso los acerca de cierta forma más a la eternidad, porque no es lo mismo calcular su vida en años, que en segundos, de los primeros realmente viven pocos, pero de los segundos el número casi es incalculable, y ni hablar si pensamos en eso que ustedes ya han llamado milisegundos o micras de segundo, sin duda su preocupación por los cálculos temporales los tiene enloquecidos.

– Comprendo su propuesta señor Lucifer, pero ¿Cuál sería entonces la mejor solución?

– Creo que el mejor consejo que les podría otorgar en estos casos es despreocuparse del tiempo, la gran mayoría de ustedes viven toda su vida preocupados por los efectos del tiempo, como si ustedes pudieran hacer algo por ello, se atormentan por lo que no hicieron en el pasado, y mucho peor, se preocupan por lo que harán en el futuro, suponiendo que tendrán un futuro, y como si de ustedes dependiera poder modificarlo, como si cada acto que van construyendo tuviera un efecto directo sobre las propias leyes del tiempo, ustedes actúan con una cautela innecesaria, fabricando una serie de planes, como si supusieran que cada movimiento que hagan será respetado por el simple hecho de hacerlo, cómo se los dije, ni mi padre tiene el control de todos los aspectos de la posibilidad que viene, aún por encima de mi padre hay una suerte de fuerzas, entre las que se encuentra el azar, ese efecto impredecible que aporta la posibilidad, por el cual, cada uno goza de la independencia y libertad, es como si ustedes con todo y sus planes quisieran ponerse por encima de esta fuerza, y decirle que están por completo fuera de sus designios, cuando ella misma es la que los ata a sus propios efectos de libertad, hay aquellos que suponen que esta fuerza realmente es inexistente, pero ellos mismos son los que mayormente alaban a la libertad, siendo que como bien comprende este análisis que realizamos en estas palabras no pueden existir un elemento sin el otro.

– Vaya, me he quedado por completo sin palabras amigo Lucifer, sin duda los anteriores análisis que habíamos hecho con la cuestión temporal no habían tenido esta suerte de efecto de producir una ansiedad, pero si me encuentro por completo de acuerdo que la cuestión de la medición temporal resulta un efecto de la banalidad, pero ¿Entonces que es lo que corresponde hacer, o como debemos proceder a continuación después de estas concepciones?

– Como ya lo dije, la mejor forma es empezar a despreocuparse de los efectos temporales, estos mismos proceden del afán de la trascendencia, a que me refiero en este apartado con trascender, entiéndase el trascender como la preocupación de todos y cada uno de ustedes por permanecer aun y a pesar de todos los efectos temporales, es decir, el continuar presentes y estar en las conversaciones de los demás, aunque ya se no se este físicamente presente, este es una de los aspectos más complejos por el cual les obsesiona tanto la cuestión temporal, desde pequeños se les ha transmitido la idea de que el futuro vendrá, y de una u otra forma deberás continuar allí, y yo les pregunto ¿Para qué? ¿Con qué finalidad se debe trascender? Hay finalidades que si deben trascender, entre ellas es la exaltación del espíritu humano, entiéndase aquí el espíritu humano como la voluntad, este aspecto me parece que si sería necesario que pudiera trascender, puesto que el interés no fue por uno mismo, sino por el resto, por el contrario, todos los efectos de búsqueda de la trascendencia por el egoísmo, es decir, por el afán de sobresalir y dejar una huella para enaltecer únicamente el propio espíritu, estos aspectos más bien me parecen un vicio antes que una virtud, aunque el espíritu se desgaste en esfuerzos, sino son esfuerzos que brinden un provecho a la humanidad, el efecto será el de la banalidad más vacía que pudiera nombrarse.

– Ya comprendo, entonces si existe cuando menos un aspecto por el que conviene preocuparse con las cuestiones temporales, y es el crecimiento del espíritu de la humanidad en su conjunto, pero del que deberíamos deshacernos es del aspecto del crecimiento individual, ya que eso procede de un apartado del egoísmo, y eso termina por banalizar cualquier esfuerzo realizado, me parece que por el momento es necesario parar aquí nuestra entrevista que sin duda resultó bastante provechosa, esperamos poder contar con su presencia nuevamente en no mucho tiempo mi querido amigo Lucifer.

– Yo también espero que así sea mi estimado colega humano, ya que siempre me resulta incluso bastante esclarecedor para mi cuando se tocan estás temáticas, digamos que la soledad es una buena guía, pero nunca será mejor que la intención de la instrucción a otros, ya que por mucha reflexión que de haga en soledad, sino se comparte los conceptos terminarán por ser aspectos vacíos si no se transmiten a otro sitio donde encuentren otro hogar y otras consideraciones, entonces nos vemos en la próxima ocasión mis estimados colegas humanos.